viernes, 1 de marzo de 2013

Mi manchi cosi tanto...

¿Es posible echar de menos a alguien que no conoces? ¿Puede enseñarte verdaderas lecciones de vida una persona con la que ni siquiera has mantenido una conversación? Puedo aseguraros que sí, puedo afirmaros que muchas de las mejores lecciones que he aprendido me las ha enseñado alguien con quien no he conversado, al que no he conocido y al que nunca conoceré.

Hace tiempo leí en un libro, cuyo título no es relevante, que durante nuestra vida nos vamos encontrando una serie de personas que se convierten en recuerdos esenciales para nosotros, que pasan a ser perlas. Esas personas son capaces de enseñarnos cómo enfrentar nuestros retos y nuestros miedos, cómo disfrutar de la vida y de las pequeñas cosas y cómo seguir por el camino correcto sin apenas esfuerzo, sólo mostrándonos cómo son sin secretos. ¿No fue eso lo que hizo Marco con todos nosotros? ¿No se mostró tal y como era, a pesar de las numerosas críticas? ¿No nos enseñó mil y una lecciones de vida? Personalmente, solo puedo decir .

Quizá, lo primero que me enseñó Marco fue que hay que ser siempre uno mismo, sin cambiar para los demás, mostrar al mundo cómo eres, sin ocultar nada, ser auténtico en todo momento. Y es que nadie podrá negar que él lo fue, a todas horas, sobre la moto, en el paddock, en la calle... Siempre fue Marco, el niño de Coriano, la joven promesa y el campeón del mundo. Sin cambios, siempre sonriente, alegre y atrevido. Solo una cara, la que nos mostraba a todos, en los buenos y en los malos momentos.

Pero esto no fue, ni mucho menos, lo único que nos regaló. Marco mantuvo abiertos sus brazos a todo el que quisiera, a los que le apoyaban y a los que se dedicaban a intentar destrozar su vida y su carrera. Generosidad sin fin. Nunca tuvo una mala palabra ni un rechazo para nadie. ¿No es eso algo verdaderamente valioso? Sin importar lo ocurrido anteriormente, él supo dar su carisma, amabilidad y simpatía a todo aquel que se acercaba. Es algo que muchos deberían aprender...

Pero para mi, la lección más importante que me ha enseñado y que me repito todos los días no es otra que el hecho de vivir la vida, disfrutar de todos los detalles, soñar y soñar alto. Gracias a él he aprendido que se puede vivir mil veces más en un día haciendo lo que más te gusta que en una vida siguiendo a la corriente. Él me ha enseñado a no pensar 100 veces las cosas antes de hacerlas, a seguir mis impulsos y a ser feliz con las cosas más pequeñas del día a día.

Por eso y por mucho más... Grazie maestro.



3 comentarios:

  1. Único, irrepetible, irreverente...genial. Enhorabuena. Precioso.

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  2. ¡Tienes un premio en mi blog! :)

    http://iracemylife.blogspot.com.es/2013/07/gracias-por-el-premio-claudia.html

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